Programa

LA VIA FRANCIGENA
Itinerario storico da Altopascio a Lucca

Introducción

Todo el trayecto viario de la Francigena Romea que conecta Altopascio con Lucca (aproximadamente 18 Km.), ha sufrido, dada la intensa obra del hombre y la industrialización de la llanura, considerables modificaciones y correcciones en su recorrido desde la Baja Edad Media y hasta épocas recientes. La investigación histórico-cartográfica y archivística ha hecho posible localizar, más que una única red de calzadas un grupo de directrices que se han reafirmado una sobre otra o una al lado de otra, según los acontecimientos hidrológicos, histórico-políticos y asentamientos que han marcado la historia de este territorio.
Han tenido mucha influencia en el cambio de la posición viaria el lago de Sesto y la densa trama de sus afluentes del norte, a menudo sujetos a derivaciones, nuevos regímenes y rectificaciones para permitir abonos y roturaciones agrícolas. A todo esto se han sumado, en la edad media, razones de control territorial por parte de varias cámaras locales, y posteriormente las exigencias de los dos estados que se han repartido las orillas del lago a partir de la segunda mitad del siglo XIV: Florencia y Lucca.
Las rutas históricas resultan actualmente difíciles de recorrer a pie por un viajante moderno, sobre todo por la peligrosidad que causa el tráfico pesado. La carencia de atractivos, por la notable desaparición de monumentos y por la degradación del paisaje, a lo largo de los antiguos recorridos puede compensarse con el interés que aún manifiestan algunas etapas y sobre todo las zonas cercanas a éstas.

Descripción de la ruta histórica

De Altopascio a Porcari

Pasado el Arno por Fucecchio y atravesadas las colinas de las Cerbaie, la Francigena llegaba a Galleno (restos de empedrado en la iglesia de S. Pietro), y se dirigía hacia Altopascio. En tiempos más antiguos, cuando el Hospital no existía aún, la vía pasaba por la localidad de Teuspascio, porque sólo esta franja de tierra, en las orillas del cenagal, se presentaba seca y segura para el viajante. El Hospital de Altopascio surge a finales del siglo XI, en este lugar de paso obligatorio por el cruce de diferentes rutas. Nació gracias a la obra de un grupo de personas (según la tradición doce), que hacían vida en común y se dedicaban a la asistencia de pobres peregrinos y enfermos en viaje, la entidad conoció un notable florecimiento entre los siglos XII y XIII. Al principio seguidores de la regla agustiniana, en las primeras décadas del siglo XIII los hospitalarios de Altopascio fueron asimilados, por voluntad papal, a los hospitalarios gerosolimitanos, aunque manteniendo su autonomía. El amplio conjunto arquitectónico, que constituía la sede de la entidad, es actualmente el núcleo del centro habitado y aún conserva señales visibles de sus vicisitudes. La Magione (casa grande), articulada en dos claustros de diferente tamaño, incluía la iglesia románica dedicada a los santos Jacopo, Cristoforo y Egidio (siglo XII); la maciza torre campanario y defensiva del siglo XIII; los edificios funcionales del conjunto, entre los que se encuentra el interesante almacén de cereales (siglo XVIII); el cerco defensivo conservado en gran parte con sus puertas.
Desde Altopascio la ruta más antigua proseguía hacia Pozzeveri, el antiguo Putheoli, dotado ya en época franca de un burgo. Existían a principios del siglo XI edificios de culto, (S. Pietro y S. Stefano) y un hospicio regido por una congregación de religiosos con votos de vida en común y atestiguado ya en 1103. En el siglo XII existía una abadía benedictina, más tarde carnaldolesa, en auge hasta el siglo XIV y suprimida en 1408. De Pozzeveri, siguiendo el trazado de una vía vecinal romana, la Francigena se dirigía a Porcari; ésta es probablemente la ruta que siguió Sigerico (finales siglo X).
En época más reciente (siglo XIII) la vía se desplazó más al norte, a la base de la colina de Vivinaria (actual Montecarlo), por influencia de las cámaras locales, entre los que sobresalieron los Porcarienses, con miras hacia el control territorial, así como del resto formaba parte la Magione de Altopascio, que tenía muchas posesiones en la zona.
Atravesado el río Teuspacio (actualmente Tassinaia) la Francigena tocaba el actual núcleo de Turchetto, que a mitad del siglo XIV era frontera entre el estado florentino y el de Lucca.
Pasado el río Tazzera, a poca distancia de la calzada, se encontraba, desde finales del siglo XII, la leprosería de la Tazzera, cerco de sólidas murallas y activa hasta finales del siglo sucesivo. Poco más allá la vía entraba en el burgo antiguo de Porcari, actualmente localidad "Pineta", donde los documentos atestiguan, en la primera mitad del siglo XI, la existencia de estructuras religiosas (Sta. Maria y S. Michele Arcangelo).
La importancia de Porcari, como centro de control del estrecho paso entre las colinas meridionales de la Valdinievole, recorridas por la Cassia, y el lago de Sesto se atestigua desde época lombarda; el castillo que surgió fue durante siglos centro de disputas entre cámaras nobiliarias y de batallas militares. Hoy en día sólo quedan algunas ruinas del castillo.
La Francigena pasaba a los pies del cerro fortificado doblando al norte (trazado por las presentes vías "Viaccia" - Sbarra - Torre). La antigua iglesia de S. Giusto, a través de la que transitaba la calzada, no conserva señales apreciables de la configuración original.

Recorrido de interés histórico-ambiental

Desde Turchetto a la altura de un oratorio del siglo XVIII, una ruta gira hacia noreste hacia Montecarlo, volviendo a subir las primeras pendientes de la colina. El burgo, que nació alrededor de la fortaleza del Cerruglio en el siglo XIV por voluntad de Carlos IV de Bohemia, nieto de Arrigo VII de Luxemburgo, conserva la parroquia del siglo XIV de S. Andrea, reestructurada profundamente en el siglo XVIII, el palacio Pretorio (transformado en convento en el siglo XVII), cerco de murallas casi intacto con tres puertas de acceso y el conjunto del castillo fortificado.

De Porcari a Lunata

La etapa sucesiva era Rughi, centro habitado quizás de origen lombardo como hace suponer el topónimo, encrucijada viaria de una cierta importancia en el cruce entre la calzada romana Florencia-Lucca y la Francigena. El trazado del recorrido histórico es hoy en día localizable en el tramo que va desde las vías de Assunta Rietto-Pacconi-Ciarpi-Romana oeste. No existe ningún resto del hospital de Sta. Maria del siglo XIII, es posible que hubiese sido construido en los locales de la iglesia, la que no conserva señales de su configuración medieval.
De Rughi la Francigena-Romea coincidía con el trazado de la vía romana Florencia-Lucca que era una prolongación de la Cassia. El trazado antiguo, tras dejar Rughi, giraba hacia la localidad hoy llamada Frattina (perteneciente al ayuntamiento de Porcari), atravesaba el torrente Sana cerca del que se encuentra un grupo de antiguas "corti" (casas corrales) rurales; corría paralela al recorrido actual de la carretera general de la Pesciatina hasta llegar a las localidades de Zone y Borghetto. Se llegaba a Lunata, por la que en los estatutos viarios medievales de Lucca se llamaba vía "de Collibus". Cerca de la calzada surgía el importante hospital medieval de S. Mateo y S. Pellegrino, dedicado explícitamente a la asistencia de los viajeros y dependiente de la parroquia rural de S. Frediano de Lunata, situada a lo largo de la Francigena a poca distancia de un ramal secundario del Serchio, hoy indicado con el nombre de Ozzeri (Aurseculus). De la antigua parroquia rural quedan el campanario y pocas señales en la parroquia actual.
En Lunata la Cassia-Francigena se cruzaba con la "vía Lombarda", importante ruta con dirección norte-sur, quizás antiguo trazado de penetración abierto por los Lombardos. Dicha vía atravesaba la localidad de Lammari (iglesia colegiata de S. Jacopo reestructurada sobre la precedente instalación románica; pequeña iglesia de S. Cristoforo, prerománica), y continuaba hacia el norte hacia el paso de las Pizzorne.

La alternativa de la "via de supra" y de la "via de subtus".

La "via de supra", la más citada por los documentos a lo largo del tiempo como "via et strata Romea", se atestigua en 1034 en localidad de "Felicaio" (actualmente desaparecida), en las cercanías de Lunata. Llamada también "strata romipetum", se recuerda en 1212 en la capilla de S. Lorenzo de Picciorana; poco más allá, pasaba a lo largo de la vieja iglesia de S. Vito (ya existente en 1092 en la localidad llamada "en la tumba del Tori", donde quizás hubiese habido un monumento sepulcral). La actual carretera general de la Pesciatina constituye una rectificación en el trazado de la "vieja vía de S. Vito", tramo de la Francigena que entraba en la ciudad por la Puerta de Borgo.
La otra ruta, que corría más al sur y que en los estatutos medievales urbanísticos de Lucca se llama "via de subtus", a la altura del tramo entre Lunata y Picciorana giraba hacia Tempagnano, asentamiento lombardo en el que en el año 750 se documenta el hospicio de Sta. Agata, entre los primeros que fundaron los dominadores en la ciudad. En el mismo lugar existía también una iglesia dedicada a S. Andrea, estaba bajo la jurisdicción de la parroquia rural de Lunata. De Tempagnano la calzada giraba a las puertas de Lucca en la localidad llamada "Arancio", situada en el barrio de S. Bartolomeo en Silice. Desde aquí el recorrido desembocaba nuevamente en la Puerta del Borgo.

"La tercera vía" de Porcari a Lucca a través de Capannori

Una tercera vía se atestigua en la edad media todavía más al sur. El los documentos lucenses de finales del siglo XIV se alude a ésta alternadamente con "vía que va a Capannori" o "vía maestra para Capannori", o también como "via et strata de Porcari". En un precedente trazado romano que comunicaba Lucca con la zona de Badia Pozzeveri (como demuestran los topónimos de Quarto, Quinto y Sesto aquí presentes), habría actuado la fuerza atractiva del centro altomedieval de Porcari, controlado por las potentes cámaras feudales. Las localidades que se encontraban en este recorrido son Porcari, Capannori, Antraccoli; la vía desembocaba en la Puerta S. Gervasio, que correspondía, más al interior, con la porta orientalis de la ciudad romana.

Recorrido de interés histórico-artístico en la zona de Capannori

El territorio del actual ayuntamiento de Capannori debe su configuración alargada de norte a sur a una antigua disposición rural estructurándose en la alta edad media en relación a las importantes rutas que del Appennino toscano-emiliano se unía al medio Valdarno. En todo el ámbito municipal se encuentra una notable densidad de iglesias románicas que aún se conservan; en la zona norte se encuentran testimonios arquitectónicos anteriores al siglo XI (S. Giusto de Marlia y S. Martino de Marlia, S. Quirico en Petroio, S. Cristoforo de Lammari). Sin embargo, la mayor parte se trata de edificios que deben su aspecto a la actividad constructiva de los siglos XI y XII entre derivaciones lucensas, lombardas y pisanas; en la zona norte se encuentran la parroquia rural de S. Jacopo de Lammari, S. Lorenzo de Segromigno y la iglesia de S. Gennaro y al sur de la capital, S. Quirico de Capannori, la parroquia rural de Pieve S. Paolo y S. Leonardo en Treponzio.

Lucca y la peregrinación medieval

En el siglo XII todavía se podía entrar en Lucca por las cuatro puertas, de lo que hasta finales del siglo II a.C. había sido un floreciente municipium, en la coyuntura de importantes rutas de enlace con Florencia, Parma y el valle del Po, Luni y Pisa. Las cuatro puertas que se abrían en el potente cerco de muralla romana en la dirección de los puntos cardinales desembocaban, en el interior, en el cardo maximus (actuales via Filungo, via Cenami, via S. Giovanni) y el decumanus maximus (actuales via S. Croce, via Roma, via S. Paolino), principales elementos ordenadores de la disposición ortogonal de las insulae o barrios urbanos; en el exterior, se volvía a las vías consulares empedradas, dejando huella en la toponimia. En el antiguo suburbio de Lucca, posteriormente incluido en gran parte dentro de las nuevas murallas del siglo XIII, fue frecuente en la edad media la persistencia del topónimo "en Silice", que indicaba la posición de los edificios religiosos que nacieron por la proximidad de las stratae romane, que permanecieron en funcionamiento durante largo tiempo.
Fuertemente marcada por la presencia y por la función de estos recorridos y del perímetro de sus murallas, renovadas tres veces después de las que se colocaran para defensa del municipium romano, Lucca ha pasado a la memoria histórica con una imagen de gran importancia plástica, que la caracteriza incluso actualmente por la articulada y pluri-estratificada riqueza de la configuración urbanística y el perímetro de su cuarto y último cerco de muralla de los siglos XVI-XVII.
Entre los siglos VIII y IX han sido atestiguados en Lucca y en el territorio que la rodea numerosos hospicios, a menudo fundados de forma privada y unidos a monasterios, lugares de culto, al servicio de pobres, forasteros y peregrinos. También en los siglos sucesivos permaneció constante, en la ciudad, la función de acogida y de asistencia a los viajantes y a los necesitados de todo tipo, al principio confiado a entidades religiosas y más tarde, en época comunal, también a la libre iniciativa de asociaciones mercantiles, instituciones públicas y laicos.
El que recorriese la vía Francigena viniendo desde el noroeste llegaba a las puertas de Lucca tras haber pasado el puente S. Pietro sobre el Serchio. Recordado por primera vez en 1081, el puente tenía una domus y un hospicio para peregrinos. Desde aquí el forastero podía dirigirse a la puerta occidental de la ciudad, que en el siglo XIII era Puerta S. Donato. El que viniese de la costa tirrénica y desde Pisa entraba, al sur, por Puerta S. Pietro. Desde este y desde noreste (por las Puertas de S. Gervasio, de S. Maria o "de Borgo", de S. Frediano) entraban en Lucca viajeros y forasteros que recorrían el tramo sudeste de la Francigena; que consistía, en la parte más cercana a Lucca, en tres rutas diferentes, de las que en lo más al norte coincidían con el trazado de la antigua prolongación de la Cassia de Florencia; a la altura de Rughi el trazado giraba a sudeste, recogiendo a aquellos que subían tras cruzar el Arno en Fucecchio y habían pasado por Galleno y Altopascio. A partir de la segunda mitad del siglo XIII en las zonas urbanas correspondientes a las cuatro puertas del cerco de muralla comunal existían respectivamente al menos tres o cuatro hospicios fundados por religiosos, que tenían que depositar un censo en el episcopado de Lucca (Libellus extimi Lucanae Dyocesis, 1260). Si alguno de ellos era mantenido por iglesias y monasterios de gran prestigio, otros con su presencia atestiguan una precisa estrategia territorial por parte de Órdenes hospitalicias y pías fundaciones similares. La Mansio Templi estaba en Puerta S. Donato, el Hospital de Contesora en Puerta S. Pietro, mientras que en Puerta S. Gervasio estaban los hospicios de la casa parroquial de S. Martino, de la iglesia de S. Maria Forisportam y del monasterio de S. Bartolomeo en Silice (que en el siglo XV cambió su título por el de S. Ponziano, cuando se transportaron las reliquias del santo). Se llamaba también para el que no se dejase impresionar por el pintoresco sobrenombre el Hospital S. Ioannis Malenoctis.
Dentro del perímetro de la ciudad antigua y en la iglesia de S. Giulia tenía su recepto y bienes inmuebles la Magione de Altopascio.
En la poblada zona "de Borgo", donde afluían la mayor parte de los peregrinos y de los viajeros en tránsito por la Francigena, se encontraba la iglesia de S. Jacopo "en la Tumba", que surgió sobre un antiguo cementerio. En 1260 existían, entre Puerta S. Frediano y Puerta Sta. Maria, el hospicio de la casa parroquial de S. Frediano, el del Hospital de Ruchi (que dependía de la casa-madre del que se encontraba en Rughi, en el tramo nordeste de la Francigena) y el de la iglesia canónica de S. Michele en Foro, erguida por los Lombardos en el centro civil, administrativo y comercial de la ciudad romana.
Dos relieves del siglo XVI, de carácter popular, que representan respectivamente a S. Jacopo y S. Leonardo, que aún permanecen en la vía, anteriormente exterior, de acceso a la Puerta de S. Maria (actual via M. Rosi) atestiguan la persistencia, incluso en edad moderna, de la devoción local a los dos santos de la peregrinación europea.
En Lucca se podían visitar diferentes reliquias, pero sobre todo se veneraba el Volto Santo, monumental crucifijo de madera conservado en la Catedral de S. Martino, su imagen había dado señales de devoción, desde la alta edad media, en la ciudad y al poco tiempo en toda Europa.
Lucca se presentaba en la edad media floreciente y populosa, animada por los almacenes de los mercaderes, las tiendas de los artesanos y los talleres de los fabricantes de paños de seda. Junto a fondas, tabernas y bodegones dirigidos por particulares que se encontraban en diferentes viviendas del pueblo y clases emergentes, las torres y las casas-torres colocadas a su vez, de forma característica, en "corti" (casas corrales). Desde fuera, aparecía sólida y sobria, elevada sobre el suelo, el cerco de muralla del siglo XIII, con sus torreones semicirculares. El desarrollo de la sociedad civil, de las condiciones económico-políticas e institucionales, de los mismos modelos culturales y religiosos con el tiempo han transformado el aspecto de la ciudad y de sus murallas, aunque sin destruir las principales características del pasado. Paralelamente, una relación más profunda con el territorio y al estrecharse alrededor de la ciudad con una compacta urbanización han cambiado los parámetros de la visión total, saturando antiguos espacios abiertos y transformando a su vez de forma radical su función y recorrido en las comunicaciones viarias.

Programa